lunes, septiembre 08, 2014

El Hobbit: la Desolación de Smaug

Pues salimos de Guatemala para caer en "Guatepeor". Si la primera parte ("Un Viaje Inesperado" que podéis leer aquí) ya me pareció una película entretenida sin más, esta continuación adolece de todos los defectos de la primera y prácticamente de ninguna virtud. "El Hobbit: la Desolación de Smaug" es más de lo mismo, mucho más de lo mismo, sin alma, sin cuerpo, sin épica y repitiendo los esquemas hasta la saciedad. En esta segunda parte llega un momento que desconectas totalmente del filme y sólo esperas que se encienda la luz (de la habitación del hotel en mi caso) y la pantalla se quede en negro. Un despropósito para una cinta de entretenimiento, acción y fantasía.

Imaginen que les voy a contar la historia de "Don Quijote de la Mancha". Y empiezo a relatar las aventuras de Sancho Panza, Don Quijote y Eloisa. Eloisa está enamorada de Sancho, pero este no le hace mucho caso. En una de las cabalgadas, Sancho se cae y Eloisa le cuida la pierna herida durante días. Con ingeniosos diálogos se enamoran y Eloisa decide hacerse escudera de Sancho cuando este, por amor, se arma caballero. Después Don Quijote es apabullado por el Caballero de la Blanca luna y acaba la historia, no sin antes mostrar a Sancho y Eloisa con 5 hijos.

¿Pero que c*ñ* de "Don Quijote de la Mancha" has contado? Si la historia no es ni por asomo así. Si te has inventado TOTALMENTE un personaje que influye mucho con la historia principal. Pues mi respuesta: Tauriel.

El resumen de "El Hobbit: la Desolación de Smaug" es que da igual la historia que estuviera contando Jackson y su séquito de escritores de guión. ¡¡A la mierda!!. Metemos material de relleno a diestro y siniestro, inventando lo que ocurre para estirar un chicle que ya era de por si extenso. La segunda parte de este película es un horror. Desde que llegan al terreno de los Elfos es un horror. Se nota mucho más el relleno, la rutina y la falta de ideas, la forzada copia de situaciones y personajes de ‘El señor de los Anillos’. La necesidad de de relleno metido con calzador para justificar la presencia de ciertos personajes (básicamente lo que une este trilogía con la anterior) y situaciones. Es un horror como digo.

Los 161 minutos de metraje son excesivos, la nula capacidad de Jackson para convertir la historia en algo épico, que merezca la pena verlo en pantalla grande es muy notable. Las tramas paralelas (que si funcionaban en la trilogía anterior) aquí son un lastre que torpemente cortan la acción, dejando al espectador dormido. Además, la debilidad del guión que sólo quiere poner a los personajes en un carrusel de escenas de acción para estirar la trama es demasiado. Horror.

Meten la pata creando personajes e historia que no eran necesarias, y sin embargo desperdician a los buenos personajes y actores que tienen. Martin Freeman no puede hacer nada por sacarle la cara a Bilbo. Luke Evans podría haber sacado mucho jugo de Bardo, pero el guión se empeña en que sea un mequetrefe al que todo el mundo odia. Los enanos, que individualmente tienen más presencia (sobre todo Balin y Kili) y empiezan a ser personajes por si mismos y no una turba payasa, el guión se empeña en destrozarlos con absurdos diálogos y escenas "ñoñas". Un despropósito.

Lo único salvable de esta cinta es, por un lado, la magnífica secuencia de los toneles, en la que Jackson, desmelenado, demuestra que su talento para orquestar asombrosas coreografías y escenas de acción está ahí. Por otro lado ese personaje estrella de la cinta, robaplanos, protagonista absoluto de la obra, con una voz en la versión original (de nada menos que Benedict Cumberbatch) como es ese dragón temible Smaug.

El resto es para olvidar. Todo. De verdad. Una pena que el cine de entretenimiento que podría representar calidad y buen hacer tenga una cinta tan absurda, mema, sencilla y ramplona. Una lástima.

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