viernes, septiembre 12, 2014

Mucho Ruido y Pocas Nueces

El mayor deseo que tengo con esta entrada en mi blog es que nada más terminar de leerla, os lancéis a por el libro y lo devoréis. "Mucho Ruido y Pocas Nueces" ("Much adoe about Nothing" en el original) es un libro asombroso. Shakespeare era un Dios de la prosa (y el verso, claro, que aquí los mezcla a su gusto). Qué soltura, que delicadeza... Y que bien sabía compartir sentimientos. "Mucho Ruido y Pocas Nueces" es una obra divertida, ingeniosa y deliciosamente sencilla.

Como digo, la obra es sencilla a más no poder, en sus cinco actos hay dos tramas, que discurren paralelas pero bien diferenciadas. La trágica, el amor de Hero y Claudio y la cómica, la relación irreverente e ingeniosa de Beatriz y Benedicto. La trama fluye a un ritmo vertiginoso y la obra, de por si corta, se lee con fruición de manare muy rápida.

La prosa de Shakespeare es rápida, suelta, PRECIOSA y BELLA, con momentos verdaderamente sublimes, comparaciones impecables muy ingeniosas y muchas impertinencias bien escritas y descritas. Tiene momentos cómico desternillantes, pero en general no es una comedia de carcajada, si no de sonrisa permanente.

El argumento sería: "El príncipe de Aragón, don Pedro, en cuyo séquito figuran Claudio y Benedicto, viene a visitar a Leonato, gobernador de Messina, padre de Hero y tío de Beatriz. Claudio se enamora de Hero y se acuerda su matrimonio. La alegre y aguda Beatriz, y Benedicto, soltero impenitente e ingenioso, se encarnizan en atacarse con sus burlas; sus amigos deciden hacer que se enamoren y se las componen de manera que Benedicto sorprenda una conversación en que el príncipe y Claudio hablan de un pretendido amor secreto de Beatriz por él, y Beatriz sorprende una confidencia semejante acerca del amor que Benedicto parece alimentar por ella en secreto. Sin embargo, entrará en escena el hermano de don Pedro, don Juan, que quiere hacer daño a su hermano y para ello urde una trama que tendrá muy malas consecuencias en Claudio y Hero".

Es increíble que en una obra tan corta, que discurre muy rápido, los personajes están tan bien construidos desde el primer momento. El carácter de príncipe de don Pedro, el joven amoroso Claudio, el malo de la historia don Juan, y sobre todo Benedicto y Beatriz, que además hacen un giro de 180 grados en su forma de ser totalmente coherente. Pero la cosa no se queda ahí, Leonato y Hero son igualmente bien conformados, y hasta dos personajes pequeños pero muy importantes (y la pareja cómica por excelencia, más bien burra y torpe) que son Dogberry y Verges en esa pareja de alguaciles torpes pero certeros. Es una delicia ver leer personajes tan bien construidos.

Y a todo esto, en una obra escrita posiblemente entre 1598 y 1599, representada por entonces y que no fue publicada por primera vez hasta el 1600. Más de 400 años, y sigue siendo una maravilla, una belleza literaria, una delicia de obra.

En fin, podría decir muchas más cosas, pero ya paro. Esta obra la he leído muchas veces, y cada vez me sigue sorprendiendo. Es perfecta. Dejo sueltas aquí algunos párrafos, de aquí y haya, con el objetivo de que os lancéis a leerla. Está online en castellano en muchos sitios (yo la compré en amazon aquí por unos míseros 0,89€), y en cualquier caso, está aquí disponible en "original".

Me  veréis  palidecer  de  cólera,  de  enfermedad  o  de  hambre,  señor;  pero  no  de amor. Si me demostráis alguna vez que el amor me ha quitado más sangre de la que pueda recobrar con la bebida, sacadme los ojos con la pluma de un coplero y colgadme a la puerta de un burdel como signo del ciego Cupido

No suspiréis más, niñas, no suspiréis, que los hombres han sido siempre perjuros; un pie dentro del mar y otro en la orilla y sin firmeza nunca en ninguna cosa. 

Pues, a fe, se me antoja demasiado bajita para un alto elogio, demasiado morena para un claro elogio y harto diminuta para un elogio grande. Sólo puedo hacer de ella la siguiente recomendación: que si fuera otra de la que es, sería fea, y que no siendo sino como es, no me gusta.

Si es rubio, jura que el caballero podría  pasar  por  su  hermana.  Si  es  moreno,  ¡bah!,  la naturaleza,  tomando  el  dibujo  de  una estantigua, formó una sucia mancha. Si alto, una lanza con la punta torcida. Si bajo, un ágata mal tallada. Si habla es entonces una veleta que gira a todos los vientos. Si calla, un tronco que nadie mueve.

Además,  señor  (aunque,  a  la  verdad,  esto  no  consta  en  blanco  y  negro),  el «querellante» aquí presente, el ofensor, me ha llamado asno. Os ruego que lo recordéis al imponerle su castigo.

¡Quiero vivir en tu corazón, morir en tu seno y ser enterrado en tus ojos! Y además ir contigo a ver a tu tío.

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