martes, octubre 14, 2014

El Hombre Menguante

Richard Matheson es uno de esos autores de SF que hay que leer. Increíblemente no ha recibido ningún Hugo, entre otras cosas porque sus novelas han coincidido en el tiempo con otras aún mejores, o bien porque ha veces los premios no pueden galardonar a todos. Pero sin duda, Matheson era un autor muy pero que muy bueno. Si con este "El Hombre Menguante" no consigo que os lancéis a por él, tenéis también la estupenda "Soy Leyenda" que ya comenté aquí. Ambos libros son muy parecidos y no es casualidad que sean dos obras seguidas.

El argumento de "El Hombre Menguante" sería: "Scott Carey,un ciudadano normal y corriente, tras un incidente con una lluvia radioactiva, se percata que su estatura disminuye de modo progresivo a 3mm al día. Impulsado por su enérgico temperamento, procura adaptarse a sus nuevas dimensiones. Su vida se convierte en una tragedia, su esposa y su familia se convierten en gigantes inalcanzables y su gato en una peligrosa amenaza. Scott tiene que luchar para sobrevivir en un mundo de proporciones cada vez más gigantescas, aunque está simplemente en su sótano. Enfrentado a peligros inimaginables e impulsado por un férreo afán de supervivencia, se prepara para ingresar en dimensiones desconocidas…"

El libro es una lucha constante por la supervivencia. Pura y dura lucha de un hombre con su intelecto frente a la naturaleza, aunque sea la naturaleza encerrada en un sótano. Todo el libro es una gran metáfora de lo que nos hace humanos, de lo que nos hace pertenecientes a una especie. Exactamente igual que en "Soy Leyenda" dónde el único humano que sobrevive sobre la Tierra lucha por encontrarse.

Scott debe adaptarse UNA Y OTRA VEZ a lo que le rodea. Cuando mide 1:80 es fácil, pero en cuento empieza a menguar, día tras día o semana tras semana, el mundo cambio y es relativo. En cada medida relativa los peligros son diferentes, primero es alcanzar un sofá, luego es sobrevivir dentro de una manguera. Todo es relativo, y depende de si mides 140 o 7 centímetros.

Otra de las cosas que maravilla de "El Hombre Menguante" es lo bien que está construida. No chirría nada. Todo lo que cuenta, las peripecias de Scott con cada uno de sus medidas SON PERFECTAMENTE REALES, podrían ser así. La increíble capacidad de Matheson para encajar los tamaños y las aventuras es colosal. La credibilidad, y más en la SF de los años 50, es un punto muy pero que muy fuerte en esta obra. Es tan creíble, que desde el primer segundo te metes en la piel de Scott y luchas con él frente a las inmensas gotas de agua, la araña, las sillas, los gatos...

Otro de los aspectos que me han maravillado es la estructura. Mezclando presente con pasado, con flashbacks del protagonista, se construye la cronología de los hechos. Dejando en suspense muchas cosas una y otra vez (sobre todo, ¿cómo demonios ha llegado Scott a estar sólo en el sótano?) hasta ir resolviéndolas poco a poco.

Matheson se recrea en la evolución psicológica del personaje. La parte física es de superación, pero la mental es de dolor, de miedos y de ansiedades. Matheson es capaz de hablarnos de los problemas sexuales del protagonista, de los problemas de estima, de rechazo social, de fracaso como esposo y padre. Increíble que mientras luchamos con Scott contra la naturaleza, además asistimos a su desmoronamiento (y vuelta a resurgir) de su mente. Es impecable en este aspecto.

Y para finalizar un final duro y sin concesiones, mezclando horror y soledad con esperanza y fantasía. Todo un alarde de como cerrar una obra que en sus páginas encierra muchísmo. Sin duda alguna "El Hombre Menguante" es una novela con MAYÚSCULAS DE LA CIENCIA FICCIÓN y Matheson se merece una ovación por ella.

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