miércoles, abril 13, 2016

El Misterio de la Cripta Embrujada

Lo que me he reído. Se me había olvidado lo genial y gran escritor que es Eduardo Mendoza. No, no. Lo buen escritor que es desde el punto de vista de lo BIEN que usa el lenguaje. Es una pasada. Cada párrafo es precioso, ingenioso, sutil, y sobre todo bien escrito e hilvanado. Todo el libro es una preciosidad desde el punto de vista del castellano, lleno de símiles, aliteraciones, eufemismos, hiperboles, etc. Un compendio de ingenio y de humor inteligente, algo absurdo a veces, pero muy muy divertido.

El argumento de la novela, según la wikipedia, sería: "El comisario Flores es un inspector de la Brigada de Investigación Criminal. Ante el caso de la desaparición de una niña de un colegio internado de madres lazaristas, el inspector decide buscar ayuda en un antiguo criminal depravado que está interno en un manicomio. Así llegan a un trato entre el interno y el comisario: si ayuda a resolver el caso, se ganará la libertad. Tras liberar al interno del manicomio, éste volverá a Barcelona tras 5 años de internamiento. Aunque ha recuperado el control de sí mismo, sigue teniendo su viejo instinto que le permite inventarse identidades, suplantar a otros o abrir puertas sin llaves. Volverá a ver a su hermana y se involucrará en una historia sórdida, con drogas, muertos y sobre todo líos y enredeos. El loco deberá ir sorteando cuantas dificultades se le presenten para salir airoso del caso, o no.".

De Mendoza había leído varias obras ("El Asombroso Viaje de Pomponio Flato", "El Último Viaje de Horacio Dos", "La Isla Inaudita" y el que más me había gustado hasta ahora, "Sin Noticias de Gurb"). Todas ellas geniales y divertidas, con ese toque especial del autor. Eso si, te gusta o no te gusta. No hay término medio. Su humor loco, absurdo pero inteligente puede no ser plato de gusto de todo el mundo. Pero sus personajes son increíbles, extraños y sobre todo, diferentes.

En "El Misterio de la Cripta Embrujada" tenemos una novele de crímenes y policíaca. Pero no al uso. En realidad es su particular visión endiablada y satírica de este género. Es una aventura surrealista, protagonizada por un loco bastante guarro (en el sentido literal de sucio) pero ingenioso y sobre todo que no se desalienta. Todos los personajes son excéntricos y se enredan en expresarse de esa manera invosimil, rebuscada y anticuada, pero graciosa e ingeniosa.

Pero lo mejor es la DELICIOSA IRONIA constante. La novela es del 78 y critica con una mano muy aguda la sociedad española de la transición, de la muerte de Franco. Los diálogos entre falsos policías, entre las monjas, etc. destilan una inmensa capacidad de crítica irónica.

Cada párrafo es una maravilla. Cada historia de cada personaje, porque Mendoza se afana en explicar la vida de cada personaje que sale (como ese dentista venido a menos que explica como se peléa constantemente con su mujer), o la Mercedes exiliada a una lechería, etc. Son verdaderamente joyas del castellano.

En fin, un libro que es un disparate. Pero muy bueno. Divertidísimo, sarcástico, irónico y que relata una historia de novela negra en clave de humos que es una joya. Y además es una maravilla lo que se puede hacer con el castellano y su vocabulario. Un auténtica pasada.

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