viernes, julio 29, 2016

Hugo: Las Fuentes del Paraíso

NOVELÓN. No se me ocurre otra palabra y me la invento. Una novela magnífica, épica, dura, crítica, demoledora con algunas cosas (la religión) y sobre todo Ciencia Ficción de los 70. Esa SF basada en principios científicos plausibles y llevada al extremo. El autor no necesita presentación, es Arthur C. Clarke. "Las Fuentes del Paraíso" fue premio Hugo en 1980 (escrita un año antes), es decir, seis años después de haber ganado el premio por "Cita con Rama" (otra novela que os animo a leer ya mismo).

El argumento de esta novela sería: "Vivimos la historia de Van Morgan, el mayor ingeniero de su época: el siglo XXII. Morgan ha sido capaz de construir un puente sobre el estrecho de Gibraltar, una obra sin comparación en la historia humana. Ahora, sueña con un logro aún mayor, el de construir un ascensor espacial, entre la Tierra y las estrellas, a modo de puente con el Universo. La idea es tender cuatro cables con una nueva tecnología desde una montaña en el Ecuador hasta un satélite en órbita geosincrónica. Pero las dificultades serán muchas, entre ellas la oposición de los monjes que custodian la montaña elegida. Además nos adentraremos en el pasado de una región, mezclando mitología con realidad.".

La novela es muy compleja. Empieza de manera muy extraña, sin que parezca claro lo que Clarke nos quiere contar. Pero esa introducción, con el reino de Kalidasa, es crucial para los acontecimientos que vendrán luego. El juego entre el presente y el pasado se establece ya que la montaña crucial para el proyecto de Morgan que está situada en la isla ecuatorial de Taprobane, es territorio de un monasterio Budista y también el santuario del antiguo y déspota soberano Kalidasa. La vida y obra de Kalidasa es narrada con todo lujo de detalles por Clarke. Y como digo, enlaza y se compara con las obras del ingeniero Morgan. Clarke hace un contraste entre un rey que se creía un Dios, que construyó un templo exquisito y maravillo que iba hacia las estrellas, con la Ciencia, Física y Matemática que aplica el ingeniero para su proyecto.

Además, Clarke aprovecha la historia y durante la novela se describe el primer contacto de la humanidad con una inteligencia extraterrestre. En la historia de Morgan podría no ser crucial este hecho, pero dentro de las similitudes que el autor establece entre las culturas del pasado, la del presente y el futuro, es de vital importancia. Esta inteligencia se nos muestra en forma de una sonda interestelar conectada a su planeta de origen. Mientras pasa por el Sistema Solar contacta por radio a los humanos y discute con ellos sobre muchos temas para aprender sobre ellos y enseñarles sobre sus creadores, así como las decenas de otras vidas inteligentes que ha conocido en su recorrido por la Galaxia.

Clarke derriba sin pudor a las religiones, destrozando las creencias en los dioses. Lo hace por medio de la lógica, ya que la inteligencia extraterrestre refuta la existencia de Dios reduciéndolo al absurdo (tomando y refutando a Santo Tomás de Aquino). Así, sin más, Clarke con una excusa McGuffin total, demuestra la inexistencia de los Dioses. Como digo es crucial cuando en la novela se juega con la comparación de Kalidasa y su reino antiguo, de las esculturas hechas a los Dioses, etc. Se contrasta con el pensamiento racional, con el pensamiento critico y la ciencia. Maravilloso. Finalmente, en el epílogo se volverá a repasar esta cuestión, muchos, pero que muchos más años después.

Volviendo a la obra en si misma, tiene un ritmo TREPIDANTE y VERTIGINOSO. La escritura de Clarke es amena, y pese a explicaciones técnicas increíbles (tanto de las obras del pasado como de la ingeniería de Morgan) se lee con fruición y claridad. La pasión con la que Clarke describe como se debe afrontar un sueño sólo posible gracias a la ciencia y la aplicación de la inteligencia es maravillosa. La crítica a las religiones y a las cortas miras de algunas personas es constructiva y sencilla.

En fin, una novela magistral. Digna de ser un exponente de la Ciencia Ficción especulativa, escrita con maestría y con un calado muy hondo. Animando a tener ideas, ilusiones, proyectos y a poner todo nuestro empeño e inteligencia en llevarlos a cabo. Las estrellas las podemos alcanzar y hacer realidad nuestros sueños. Gracias Arthur C. Clarke.

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