martes, marzo 20, 2018

La Princesa Prometida

Confieso, como a muchos de esa generación de finales de los 70, que la película "La Princesa Prometida" es una de esas cintas que todos tenemos en el corazón y que nos encanta. Qué le vamos a hacer. Nos enamoramos de Robin Wright (sin Penn todavía), del apuesto Westley y del tierno pero duro Fezzik.Y sobre todo, recitábamos eso de: "Hola, me llamo Iñigo Montoya, tú mataste a mi padre. Prepárate a morir". Sabía que el original era una novela de William Goldman.

Pero también confieso que no me atrevía a leerla. Podía ocurrir que la novela fuera un tostón y estropeara la película. A veces ocurre, me ha pasado. Y destrozar algo que quieres es muy duro.

Sin embargo, una vez que la tuve en mis manos (es un eufemismo, ya que se trata de un archivo digital que amazon te manda directamente al Kindle) no pude resistirme. Y vaya. La novela "La Princesa Prometida" (cuyo título original, al igual que la película es un pelín diferente) es pura dinamita. Es muy pero que muy buena. El libro LO TIENE TODO, comedia, aventura, fantasía, romance y cuento de hadas. Tiene un ritmo endiablado, pero encima tiene algunos elementos que, obviamente, no están en la película y que la hacen aún más grande.

No quiero caer en destripar el libro, pero ADEMÁS de la historia de Buttercup, Westley y demás, Goldman nos cuenta como en realidad el libro es una versión resumida, compendio, de un libro anterior de S. Morgenstern (guiño guiño, codazo). Y las vicisitudes paralelas a la historia del libro nuevo suyo de como lo consiguió "compendiar".  Este matiz, esta doble historia tiene muchos dobles y triples sentidos. Sin ser original, queda como anillo al dedo a la historia de Florin y Guilder, y todo lo que Goldman debe pasar para llegar a crear "La Princesa Prometida". Sin duda, el original de Morgenstern era un peñazo :) :) :) :) :) :) :)

Muy poco más quiero decir de este libro. Es una maravilla. Cómo decía, acción, aventuras, romance, épica, comedia pero sobre todo varios personajes PERFECTOS y unos diálogos desternillantes, ácidos, rápidos y muy originales. De verdad, que darle trasfondo a todos los personajes, hacerlos tan naturales, tan divertidos, tan creativos es muy difícil. Me encanta Fezzik, pero la historia de Iñigo es increíble. Vizzini tiene momentos magníficos y qué decir de las proezas de Westley. Pero está el mago Max y su mujer, el propio Príncipe Humperdinc. Todos geniales.

Pero es que además, cada escena, cada momento es épico. No sabría con cual quedarme. ¿La lucha entre Iñigo y el enmascarado? Con esas bromas sobre la mano zurda. ¿La batalla de intelectos por el veneno? ¿El viaje a los infiernos de Iñigo y Fezzik en los sótanos del zoo? Y tantas otras. El libro tiene muchas más escenas preciosas y ampliadas que la cinta. Y la comedia y la épica se mezclan a partes iguales, con los demás ingredientes. Y un ritmo endiablado, con esas horas para la boda que no deja títere con cabeza.

En fin, un libro que hay que leer. Una pequeña joya, con una historia por encima o meta-historia del libro divertida y que añade interés. Goldman versus Morgenstern con esa continuación final en "El bebé de Buttercup". No lo dudéis, lanzaros a leerla.

martes, marzo 06, 2018

El Diario de la Princesa

La verdad es que si no fuera por una oferta para Kindle de este libro posiblemente no me habría enterado de él. Se trata de un libro bastante raro y complicado. Se supone que son los diarios de aquellos días escritos por Carrie Fisher, y sin embargo el libro son las reflexiones que sobre eso tiene ella misma en 2013. Los diarios ocupan un 50% del libro, y la verdad que no aportan nada.

Lo verdaderamente interesante son los comentarios actuales de una Carrie Fisher anciana. O mejor dicho, mayor, experimentada, alejada de esa niña de 19 años que no había hecho salvo una sonrojante aparición en "Shanpoo". Es la Carrie Fisher actual, la que dejó atrás las drogas, la que interesa. Y esa si cuenta cosas sustanciales.


El resumen del libro sería: "Cuando Carrie Fisher descubrió los diarios que había escrito durante el rodaje de La guerra de las galaxias, la primera película de la trilogía Star Wars, le asombró descubrir unos ingenuos poemas de amor y unas cándidas reflexiones que apenas reconocía. Hoy Carrie Fisher ha pasado a la historia como actriz e icono pop, pero en 1976 solo era una chica de diecinueve años perdidamente enamorada de su compañero en la pantalla, Harrison Ford. Con extractos de sus cuadernos manuscritos, El diario de la princesa es el recuerdo íntimo y revelador de lo que sucedió dentro y fuera de uno de los sets de rodaje más famosos de todos los tiempos. Pero Fisher también reflexiona sobre la fama y el absurdo de una vida inventada por la realeza de Hollywood. La sinceridad de sus palabras convierte este libro en las conmovedoras memorias de la inolvidable princesa Leia Organa.".

Cómo decía, la parte escrita en 1976 es la menos interesante. De verdad. Sin embargo, toda la introducción anterior de la Carrie actual y la posterior reflexión es lo interesante. La primera parte versa mucho sobre su madre (Debbie Reynolds) y ella. Sobre todo esta última parte dónde Carrie Fisher reflexiona sobre lo que ha supuesto ser La Princesa Leia. Lo que hay de Leia en ella misma, y lo que hay de ella misma en Leia. Y sobre todo, lo que le ha cambiado la vida por eso.

En la última parte del libro Fisher reflexiona sobre la fama, que le llegó de golpe y de manera completamente inesperada siendo muy joven, y sobre las complicaciones de lidiar con el peso de un personaje icónico como la princesa Leia.

Si puedo destacar que Carrie Fisher tiene un buen sentido del humor. A veces cínico, a veces socarrón, pero toda la narración está salpimentado de él. Además es muy enérgica escribiendo y tiene ritmo. Eso se agradece.

En fin, un libro que como fan de Star Wars hay que leer. Obviamente todo lo que aporta lo hace al misticismo de Leia y de la propia Carrie Fisher. Si es cierto que cuenta cosas divertidas y anecdóticas del rodaje, incluyendo el romance con un hombre casado 20 años mayor que ella, Harrison Ford. Por lo demás, una lectura sencilla.